El equipo de Fernando Estévez, que debutó con una victoria en liga, se enfrenta al Guadalajara con la presión de ganar en casa para recuperar la confianza ante un rival que llega en un gran momento de forma

El SD Ponferradina se enfrenta a su primera gran prueba de fuego. Tras un debut de liga prometedor con una contundente victoria de 0-3 ante el Real Avilés, el equipo ha encadenado dos derrotas consecutivas, una en casa contra el Pontevedra y otra en A Malata frente al Racing de Ferrol. Es por ello que el equipo llega al duelo de este viernes (19:15 horas, El Toralín) frente al Guadalajara con la urgencia de reaccionar. El entrenador, Fernando Estévez, admitió la presión que siente la plantilla, pero también la motivación por conseguir una victoria que les dé la confianza necesaria para el resto del curso.
El técnico andaluz no dudó en reconocer el buen momento de los alcarreños, que suman dos triunfos en las tres primeras jornadas. «Es un rival con entidad. No solo por las victorias, sino también por su juego. Cuentan con una plantilla experimentada, incluso los jóvenes ya tienen cierta experiencia y están a pleno rendimiento, saben lo que quieren y cómo lo quieren. No es casualidad que hayan empezado con ese empaque”, explicó Estévez.
Un rival a la altura del desafío
El entrenador anticipó un duro encuentro, destacando que el Guadalajara es un equipo competitivo que no les regalará nada. “Depende de nosotros hacer las cosas bien y ser fuertes en casa. Necesitamos esa victoria que nos dé confianza, pero sabemos que ninguno de los 38 partidos que tenemsos por delante será fácil”, apuntó.
El CD Guadalajara por su parte, encara el encuentro justo de manera contraria a su rival. Los manchegos empezaron perdiendo en su debut frente al líder, el CD Tenerife, pero tras este traspiés, pudieron ganar sus dos encuentros posteriores, 0-1 frente al Celta B y 2-0, en casa, contra el Unionistas.
Sin duda, este viernes nos dejará un encuentro con dos rivales de gran altura, que buscarán someter a su contrario para llevarse los tres puntos a su casillero.